Irlanda es un país soberano, miembro de la Unión Europea, que ocupa la mayor parte de la isla homónima. Su capital es Dublín, situada al este de la isla. El país tiene una única frontera terrestre, con Irlanda del Norte, una de las naciones constituyentes del Reino Unido. La isla está rodeada por el océano Atlántico y tiene el mar Céltico al sur, el canal de San Jorge al sureste y el mar de Irlanda al este. Es una república parlamentaria con un presidente electo que ejerce de jefe de Estado. El jefe del gobierno, el Taoiseach, es nombrado por la cámara baja del parlamento, la Dáil Éireann.
El moderno Estado irlandés consiguió su independencia efectiva del Reino Unido en 1922, tras una guerra de independencia que acabó con la firma del Tratado anglo-irlandés, mientras que Irlanda del Norte optó por permanecer en el Reino Unido. Aunque en principio, Irlanda fue un dominio dentro del Imperio británico, con el nombre de Estado Libre Irlandés, en 1931 se clarificó su completa independencia legislativa y en 1937 adoptó una nueva constitución y el nombre de Irlanda. En 1949, se eliminaron los deberes restantes de la figura del rey de Irlanda y el país se declaró una república. El Estado no tuvo relaciones formales con Irlanda del Norte durante la mayor parte del siglo xx, pero desde 1999 han cooperado en varias políticas en el marco del Consejo Ministerial Norte-Sur creado por el Acuerdo de Viernes Santo.
Flora.
Debido al clima templado oceánico moderado por la corriente del Golfo, el clima relativamente tibio y la muy elevada humedad (reforzada por la presencia de abundantes turberas) la isla está casi íntegramente cubierta por una pradera en la cual predomina el trébol (símbolo nacional y tradicional de la cultura irlandesa), la turba se forma a partir de la descomposición de plantas como el sphagnum; la pradera irlandesa posee un color verde intenso lo que ha dado lugar al sobrenombre que suele recibir Irlanda: «La Verde Erin». Quedan pocos bosques; hasta la Edad Moderna la mayor parte del Éire (Irlanda) estaba como las otras islas Británicas cubierta de bosques de caducifolias como el roble, la encina, el aliso y el olmo; gran parte de esos bosques fueron talados por los invasores ingleses para extender las pasturas de ovinos y la construcción de barcos; con la Revolución industrial los ingleses acentuaron la deforestación al utilizar la madera también como carbón vegetal.
Fauna.
Debido a su aislamiento desde el fin del Wurmiense respecto a las áreas continentales e incluso respecto a la Gran Bretaña, la fauna terrestre autóctona es pobre: algunos zorros rojos, hurones, liebres y poquísimos venados constituyen el elenco principal; llama la atención la escasez de reptiles: Sólo existe un reptil autóctono, la lagartija vivípara. La fauna de aves y mamíferos anfibios también está reducida por la depredación, aunque existen grandes colonias de aves marinas en los acantilados costeros, como alcas, araos, frailecillos, alcatraces, pardelas y paiños. También destacan las poblaciones invernantes de barnaclas carinegras y cariblancas, y de ánsares caretos. Para el caso, el alca gigante -el ave que primeramente recibiera el nombre de pingüino, aunque no perteneciera a la familia de los pingüinos australes- fue extinguida en el siglo XVII.







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